12.5.15

Hace dos años que no escribo en este blog. Recuerdo que hace dos años, el 2013, no fue un buen año para mí. Volví a Chile, a Santiago, el año pasado. Intentar estudiar algo al otro lado de la cordillera no resultó al fin y al cabo, porque nunca quise irme. Devolverme no ha sido del todo malo, ahora estoy estudiando y también me he enamorado. Pensé que no podría sentirme así... Ahora, estar con ella es lo que me hace más feliz. El problema: mi familia, nunca aceptará que yo esté con una mujer mientras yo también lo sea. Mi hermana me trata despectivamente de lesbiana y me controla más que mi propia madre, por eso odio vivir con ella, además que me tiene de niñera. Yo creo que uno puede enamorarse de cualquier persona, no importa si tiene pene o vagina, así de simple. ¿Pero cómo le explicas eso a alguien que se basa en los prejucios instaurados en la religión? Ya me ha amenazado con echarme, y como no soy independiente económicamente, tengo que arreglármelas para pololear en mis ratos libres cuando no hay nadie en casa. Y tengo miedo que esto eche a perder lo hermoso que tengo, porque esa persona en miniatura se volvió más importante de lo que yo alguna vez imaginé. Ahora es parte de mi vida, y sencillamente no quiero que salga de ella...

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